29/01/2022
Beber alcohol y dormir mal tienen relación. ¿Por qué? A comtinuación te lo explicamos.
Un par de tragos por la noche pueden hacernos dormir más rápido de lo normal. Pero el exceso de alcohol puede significar una noche de sueño irregular, porque el alcohol interrumpe lo que se conoce como la arquitectura del sueño, las fases normales de sueño más profundo y ligero por las que pasamos cada noche. Una noche de bebida puede “fragmentar” o interrumpir estos patrones, y es posible que te despiertes varias veces mientras rebotas en las etapas habituales del sueño.
En principio el alcohol tiene un efecto sedante, pero cuando el cuerpo lo metaboliza sirve como un activador. Esto es lo que pasa: en la primera mitad de la noche, cuando hay niveles altos de alcohol uno duerme profundamente y sin soñar. Esto ocurre porque en el cerebro, el alcohol actúa sobre el ácido gamma-aminobutírico (GABA, por su sigla en inglés) que es un neurotransmisor que inhibe los impulsos entre las células nerviosas y tiene un efecto calmante. El alcohol también puede suprimir el movimiento rápido de los ojos, o el sueño REM.
Más tarde en la noche, cuando bajan los niveles de alcohol, el cerebro se acelera, el cuerpo da vueltas y vueltas a medida que experimenta una agitación de rebote, llegand a tener sueños más vívidos o estresantes; además, el alcohol tiene un efecto diurético, sin contar que por relajar los músculos, las personas roncan más.
Para ayudar a evaluar cómo el alcohol puede estar afectando el sueño, los expertos recomiendan un periodo de reinicio sin alcohol, que dure al menos dos semanas. Muchas personas que piensan que tienen insomnio, dijo, quizá estén bebiendo demasiado o muy cerca de la hora de acostarse, y una pausa en el consumo puede a la larga ayudar a recuperar el sueño.