12/29/2025
Qué rápido pasa el tiempo…
La Biblia lo dice con claridad: “Nuestra vida es como neblina que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece” (Santiago 4:14).
Y hoy, casi sin darnos cuenta, 2025 se despide con un último amanecer.
Mientras vemos cómo el 5 se convierte en 6, entendemos que los días no regresan, pero lo que Dios hace en nosotros durante ellos permanece.
2025 fue un año de batallas que pocos vieron, de oraciones en silencio, de lágrimas escondidas y de una fe que, aunque probada, no fue vencida.
Fue un año donde aprendimos que permanecer firmes en medio de la tormenta también es avanzar, porque “la prueba de nuestra fe produce perseverancia” (Santiago 1:3).
No todo fue fácil, pero Dios fue fiel.
Cada proceso nos formó, cada espera nos enseñó y cada caída nos recordó que Su gracia sigue sosteniéndonos.
Al mirar hacia 2026, no pedimos un año perfecto, pedimos dirección del cielo.
Que el Señor alumbre nuestro camino (Salmo 119:105), nos dé sabiduría para poner límites, valentía para obedecer aunque dé miedo, y fe para creer que Sus promesas siguen vigentes.
Dejamos atrás lo que dolió, pero abrazamos lo que nos transformó.
Porque sabemos que “el que comenzó la buena obra en nosotros, la perfeccionará” (Filipenses 1:6).
Seguimos adelante, no confiando en el tiempo… sino en Aquel que tiene el tiempo en Sus manos. 🙏✨