21/04/2025
Al fin termine un trabajo que por poco termina conmigo… jajaja
Les cuento… Para mediados del año 2022 mi buena amiga vegabajeña Rubí Meléndez Pabón me da una llamada y me cuenta que el cura de su parroquia esta buscando un artesano hace tiempo que restaure el sepulcro y los que han ido a verlo le dicen que no. Ella por un buen rato busco la forma tratando convencerme para que fuera a la iglesia a ver el sepulcro. Varias veces ella me llamo para lo mismo hasta hasta que me convenció.
Me comunique con el cura para decirle el día que iría a buscar el sepulcro y que por lo menos tenían que haber cuatro hombres para ayudar a subir el sepulcro al camión. Yo alquile un camión y eso fue toda una aventura… jajaja Cuando salí con el camión iba orando por el camino para que la ida y el regreso saliera todo bien y cuándo llegará al pueblo de Vega Baja no tuviera problemas al pasar por las calles que hubiera carros alineados a ambos lados. El camión no tenía radio y el camino se me hizo eterno. Bueno, pensé “Dios sabe lo que hace… así yo podía ir mas pendiente todo el camino guiando el camión”.
Llegue a la iglesia y solo dos hombres estaban esperándome y un viejito que no podía hacer fuerza. Uno de ellos se va a la calle a ver si encontraba dos hombres mas que nos hicieran el favor de ayudarnos. El pobre hombre fue tienda por tienda hasta que los consiguió. Cuando íbamos a montar la primera pieza comenzó a lloviznar y tuvimos que esperar un ratito. Tan pronto escampo salimos corriendo a montar las tres piezas al camión.
Ya montada en el camión para salir para mi pueblo, de nuevo comienzo mis oraciones para salir del pueblo de Vega Baja, que no guayará ningún carro que estuviera estacionado al yo pasar. Voy ya por el expreso y miro el radio dañado y digo; “¡Ayyyy que martirio 40 minutos de camino en silencio hasta llegar al taller!” Trate de cantar, pero no soy buena en eso menesteres. Ya a mitad de camino me pongo a pensar quien rayos me iba ayudar a bajar el sepulcro cuando llegará al taller.
Al llegar al taller tenia que entrar el camión de fondillo para poder bajar el sepulcro. Volví a implorar a Dios que me ayudara ya que el espacio del portón es estrecho. ¡WOW! Me gradué guiando el camión y dando riversa… jajajaja Tuve que esperar como una hora que llegará el esposo de mi sobrina, mi sobrina y los nenes para que me ayudaran a bajar el sepulcro a los burros que tenía para cada pieza.
Como el cura me dijo que no había apuro, pasaron algunos meses en que yo comenzara a restaurar el sepulcro. Cuando comencé y vi que me iba a dar trabajo y cada ves que raspaba la pintura vieja salían boquetes y mas boquetes de polilla. Faltaban varetas y había que hacerlas ya que ese diseño no se iba a conseguir en la ferretería. Tenía que tener mucho cuidado que no se rompiera un cristal y tornear un alfil. Venía a mi mente, “Ayyyy Rubí en lo que tú me has metió” jajajaja
Ya pasando la pandemia me llama la señora que estaba a cargo de darle seguimiento a la restauración del sepulcro y me pide que si podía salir terminado para semana santa. Yo por poco infarto ya que faltaban como dos meses para esa fecha y faltaba mucho por trabajar y como me habían dicho sin apuros pues iba trabajando con calma. Le dije a la señora, “para el próximo año estará listo para semana santa.” Gracias a Dios ella entendió cuando yo le explique con todas las sorpresas que me iba encontrando según iba despintando el sepulcro. Además, ya había sido restaurado anteriormente y algunas cositas no estaban muy bien hechas.
Al fin lo termine y lo entregue a tiempo este año para semana santa. Termine explota de cansancio y media adolorida de una muñeca, pero contenta de que el trabajo se hizo, bien hecho y con una gran satisfacción.
Vuelve a llamar la señora y yo le dije: “Cuando vengan a buscar el sepulcro, en un camión grande y cuatro hombres fuertes” jajaja Llegaron tres hombres edad mediana y el otro más madurito. Uno de ellos planifico como acomodar cada pieza. Los cuatro hombres con mucho cuidado subieron las tres piezas al camión y estaban muy contentos.
Y yo, respire profundo, al ver el sepulcro ya montado en el camión y feliz de verlo irse. Misión cumplida… Esas experiencias y retos me las disfruto al máximo.
¡Gracias Padre Creador!, por cada trabajo que pasa por mis manos.