22/03/2026
El río Amazonas es el sistema fluvial con mayor caudal del planeta. Cada segundo descarga al océano Atlántico alrededor de 200 mil metros cúbicos de agua dulce, una cantidad tan enorme que representa cerca de una quinta parte del agua fluvial que llega a los océanos del mundo. Su cuenca hidrográfica también es la más extensa de la Tierra, cubriendo aproximadamente siete millones de kilómetros cuadrados a través de varios países de América del Sur.
El origen más aceptado del Amazonas se encuentra en los Andes del sur de Perú. Diversas expediciones geográficas y estudios hidrológicos han identificado como uno de sus puntos iniciales al arroyo Carhuasanta, un pequeño curso de agua que nace en las laderas del Nevado Mismi, a más de 5 000 metros de altitud. Desde allí, el agua comienza un largo recorrido descendiendo por la cordillera antes de integrarse a sistemas fluviales mayores que finalmente forman el río Amazonas.
A lo largo de miles de kilómetros, el río recoge agua de cientos de afluentes. Entre los más importantes se encuentran el Ucayali, el Marañón, el Madeira, el Negro y el Tapajós. Este complejo sistema de ríos atraviesa selvas densas, llanuras inundables y una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta.
El Amazonas no solo es un río gigantesco. También es un componente fundamental del sistema climático de la Tierra. La enorme cantidad de agua que transporta, junto con la vegetación de la selva amazónica, participa activamente en el ciclo global del agua y en la regulación del clima regional. La evapotranspiración de la selva contribuye a generar grandes masas de humedad que influyen en las lluvias de gran parte de Sudamérica.
Cuando finalmente alcanza el Atlántico, el Amazonas forma un estuario colosal donde el agua dulce se mezcla con el océano a lo largo de cientos de kilómetros mar adentro. Esa descarga masiva altera incluso la salinidad del océano en la región.