30/08/2026
Hay cocinas que impresionan por todo lo que tienen.
Y otras que lo hacen precisamente por todo lo que hemos decidido no poner. ✨
Hoy visitamos la cocina de Sara y Antonio, un proyecto con techos altos en el que podríamos haber aprovechado cada centímetro para añadir más muebles, más módulos y más almacenamiento en altura.
Pero ese nunca fue el objetivo.
Sara tenía muy claro lo que quería sentir al entrar en su cocina: amplitud, sencillez, orden y calma.
Por eso decidimos no colocar maleteros ni llevar el mobiliario hasta el techo. En su lugar, diseñamos este efecto que enmarca la zona central y consigue darle presencia a la cocina sin sobrecargarla.
¿Significa eso renunciar al almacenamiento? Todo lo contrario.
La capacidad se concentra donde realmente tiene sentido: grandes columnas, soluciones de almacenaje bien planteadas y electrodomésticos completamente integrados que desaparecen visualmente dentro del conjunto.
El resultado es una cocina mucho más limpia, equilibrada y sin ruido visual.
Y en el centro, la gran protagonista: la isla.
Una superficie generosa de trabajo, zona de cocción y, al mismo tiempo, ese lugar alrededor del que termina sucediendo la vida de la cocina. 🤍
Porque diseñar bien no consiste en llenar cada hueco disponible.
Y tener techos altos tampoco significa que tengamos que ocuparlos hasta arriba.
A veces, para conseguir ese auténtico “efecto wow”, el secreto no está en añadir más…
Está en saber qué quitar.
Y todavía quedan detalles de esta cocina por descubrir.
Continuará… 👀