29/05/2026
Tomás venía de una vida entre aviones, rutinas marcadas y un camino ya hecho. Aun así decidió bajarse de todo eso para empezar de cero en la madera, en el taller, en algo que no te regala nada.
La verdad es que no siempre es bonito, No siempre tiene ganas, hay presión, cansancio, días en los que duda, en los que se pregunta si seguir merece tanto esfuerzo. Porque seguir un sueño no es una línea recta… nunca lo es.
Pero fuera del taller también hay vida, Tomás siempre busca un momento para desconectar, un paso en moto, un viaje corto, el snowboard cuando se puede, una cena improvisada, una comida en familia, ir a la playa con sus hijos, cualquier excusa para reírse un rato y respirar distinto y eso también lo sostiene.
Y ahí estamos nosotros, recordándole cuando hace falta lo que a veces él no ve, el valor de su trabajo, la belleza de lo que crea, lo único que son sus manos cuando están en lo suyo.
Porque el ikigai no es estabilidad, Es equilibrio imperfecto, Es elegir, cansarse, disfrutar… y aun así seguir.
Ahora dime algo,
¿Tú también ves lo mismo que yo cuando ves su trabajo?