17/01/2014
FALSAS APARIENCIAS:
El poder absoluto de las brillantes y acertadísimas campañas publicitarias del distribuidor dominante de mobiliario ha conseguido extender prejuicios, que los profesionales del sector del mueble no hemos sido capaces de rebatir con suficiente solidez:
1.- Comprar producto nacional, no es mucho más caro que comprar en la gran superficie de venta de mobiliario. De hecho, donde encontramos producto realmente económico es en ofertas muy concretas, como; una mesita auxiliar, una lámpara, un cuadro, etc… cuya calidad habitualmente no merece mayor precio.
2.- No es cierto, que el comprador goce de mayor libertad o “independencia”, por el mero hecho de no ser atendido ni guiado, más bien al contrario, esta estrategia le niega la posibilidad de acceder a un amplio portafolio de producto, restringiendo las elecciones exclusivamente a aquellos acabados y artículos, que están expuestos en la tienda.
3.- Transporte, elevación a planta y montaje, no son dificultades pequeñas, ni desde el punto de vista técnico, ni desde el punto de vista económico. Volcar estas tareas sobre el cliente es sólo realmente posible para pequeños artículos, que caben en un vehículo convencional.
Si queremos amueblar nuestro salón, dormitorio o cocina, cambiar el sofá o adquirir un colchón y nos dejamos ayudar por profesionales, que conocen el sector, tienen capacidad de selección y compra, y no están penalizados con estructuras sobredimensionadas, que aumenten su margen, obtendremos productos de excelente calidad a precios muy razonables, obteniendo además la posibilidad de escoger entre muy diversas gamas de calidades y acabados, modulando así la inversión en función de nuestro presupuesto.