24/06/2026
Las cocinas han dejado de ser únicamente un espacio funcional para convertirse en el auténtico corazón del hogar. Y si hay un elemento capaz de transformar por completo su diseño y su forma de vivirse, ese es la isla.
Además de aportar superficie de trabajo, una isla bien diseñada mejora la circulación, favorece la convivencia y ayuda a crear espacios más abiertos, luminosos y conectados con el resto de la vivienda.
Pero no todas las islas son iguales. Su tamaño, ubicación, materiales y proporciones deben responder tanto a las necesidades del día a día como a la personalidad de quienes la disfrutan.
Porque una buena cocina no solo se diseña para cocinar. Se diseña para compartir, conversar, trabajar, celebrar y crear recuerdos.
¿Sois de los que no imaginan una cocina sin isla o preferís las distribuciones más tradicionales?