19/04/2026
En este proyecto de reforma lo tuvimos claro desde el principio: había que dejar de separar y empezar a conectar.
El salón y el comedor estaban divididos por unas puertas y un tabique que limitaban completamente la luz y la sensación de amplitud. Nuestra propuesta fue sencilla, pero muy transformadora: abrir un gran vano y apostar por la continuidad visual. Así, dos estancias distintas pasan a convertirse en un único espacio, mucho más amplio, luminoso y coherente.
¿En qué me fijé?
— En eliminar barreras: quitamos las puertas y ampliamos el paso, ganando metros y profundidad.
— En elegir bien la base: un sofá en tono neutro que refleja la luz y permite jugar con los textiles.
— En respetar la luz: orientamos el salón hacia el ventanal y dejamos que fluya sin obstáculos.
— En crear una atmósfera cálida: los tonos crema funcionan como un lienzo atemporal que nunca pasa de moda.
— En cuidar los detalles: cojines, espejos y piezas bien elegidas que suman sin recargar.
Con muy poco, conseguimos muchísimo. Porque cuando el espacio fluye, la casa también se vive de otra manera. 🏡✨
Fotos de