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02/06/2026

En el Abismo Anime hoy vamos a hablar de una de las técnicas más impresionantes y trágicas de todo Naruto. Una que no de...
27/05/2026

En el Abismo Anime hoy vamos a hablar de una de las técnicas más impresionantes y trágicas de todo Naruto. Una que no depende de ojos mágicos, bestias con colas ni linajes divinos. Hablamos de la Apertura de la Octava Puerta Interna de Might Guy, el momento donde un simple ninja, sin ningún don especial, se convirtió en el guerrero más temible de su generación .

Las Ocho Puertas Internas son un concepto que se introdujo en la primera parte de la serie. Son puntos de chakra que limitan el flujo de energía en el cuerpo para protegernos de nuestra propia fuerza. Abrir una puerta libera ese límite, pero a un costo enorme . La mayoría de los ninjas nunca pasa de la tercera o cuarta. Rock Lee, en su momento, llegó a la quinta contra Gaara y casi pierde una pierna . Pero la octava, la Puerta de la Muerte, es algo de lo que solo se habla en leyendas. Porque abrirla significa quemar tu propia vida como combustible, convirtiéndote en una llama que ilumina todo a su paso, solo para apagarse para siempre .

Y entonces llegó el momento. En la Cuarta Gran Guerra Ninja, Madara Uchiha se había convertido en algo casi divino: el Jinchuriki del Diez Colas, un ser con el poder de un dios . Ningún ninja podía hacerle frente. Ni Naruto, ni Sasuke, ni el resto de la Alianza. Todos caían. Y fue entonces cuando Might Guy, el elegido del destino del "estúpido padre", decidió que había llegado su hora. Miró a su eterno rival Kakashi, sonrió con esa sonrisa suya de pulgar arriba, y abrió la puerta final . "El rojo de mi juventud se volverá un v***r rojo...", dijo. Y luego, explotó .

La transformación es sobrecogedora. El sudor de Guy se convierte en v***r rojo, su piel se enrojece, su cabello se eriza y su chakra... ya no es chakra. Es una fuerza bruta que distorsiona el espacio a su alrededor . Madara, que se había reído de él momentos antes, sintió por primera vez en décadas algo que había olvidado: miedo. Y cuando Guy cargó contra él con su "¡Séptimo estilo de la Bestia: Pájaro Amarillo, la Salpicadura de la Bestia Secuaz!", incluso el ser más poderoso del planeta no podía seguirle el ritmo .

La técnica más devastadora llegó al final: "Yagai" (Noche Bestia). Guy concentró todo su poder en una patada que distorsionó el tiempo y el espacio, golpeando a Madara con tal fuerza que le arrancó la mitad del torso . Fue la primera vez en toda la guerra que Madara sangró de verdad, que sintió su vida en peligro. Y lo admitió sin titubear: "¡Te declaro el más fuerte de todos, Might Guy!" . Un dios reconociendo a un mortal. Ese es el poder de la octava puerta .

Pero el precio fue exactamente el que todos temían. Cuando el efecto terminó, el cuerpo de Guy comenzó a desmoronarse. Sus huesos se pulverizaron, sus órganos fallaron, y su corazón dejó de latir . Kakashi, su amigo de toda la vida, solo pudo mirar mientras su cuerpo se desintegraba en cenizas. Y nosotros, los espectadores, sabíamos que estábamos viendo la muerte de uno de los personajes más queridos de la serie. Guy había llegado a su límite, y no había vuelta atrás .

Salvo que sí la hubo, porque Naruto, en su forma de Sabio de los Seis Caminos, tocó el pecho destrozado de Guy y usó el poder de la Creación para revertir lo irreversible . Fue un deus ex machina que muchos criticaron, pero que a la vez nos dejó un respiro de alivio. Porque ver morir a Guy era demasiado. Aunque su hazaña había sido perfecta, aunque hubiera sido una muerte legendaria, todos necesitábamos que el tipo de las cejas gruesas siguiera vivo, aunque fuera en una silla de ruedas .

En el Abismo Anime recordamos la apertura de la octava puerta como el momento donde un ninja "sin talento" demostró que el trabajo duro, la pasión y el sacrificio absoluto pueden igualar, e incluso superar, a los dioses. Guy no tenía Sharingan, ni Bijuu, ni linaje. Solo tenía su cuerpo, su espíritu y la voluntad de darlo todo hasta el último latido. Y cuando abrió esa puerta final, no estaba peleando por venganza ni por gloria. Estaba protegiendo a sus amigos, a sus alumnos y a todo lo que amaba. Y por un instante, un solo instante, el ninja más fuerte del mundo no fue Madara, ni Naruto, ni Sasuke. Fue Might Guy, el eterno rival, el genio del trabajo duro. El que nos enseñó que la verdadera juventud no tiene límites, incluso cuando el cuerpo ya no puede seguir .

En el Abismo Anime nos detenemos a observar el lado más visceral de una rivalidad eterna, la que nació en las páginas de...
25/05/2026

En el Abismo Anime nos detenemos a observar el lado más visceral de una rivalidad eterna, la que nació en las páginas de Batman y encuentra una de sus interpretaciones más crudas bajo el trazo de Tim Odland. No se trata de una historia oficial con grandes arcos argumentales, sino de una mirada personalísima del artista que captura la tensión entre la justicia y el caos con una intensidad casi primitiva.

Tim Odland ha construido su reputación en la "jungla de los cómics" con ilustraciones que golpean directo al subconsciente, y su duología de piezas sobre Batman y Joker es la prueba perfecta de su maestría. En el mundo del arte digital, sus trabajos se mueven entre lo heroico clásico y el terror más perturbador, pero en esta serie se concentra en lo esencial: el peso de la mirada, la amenaza de la sonrisa y la tensión de un pulso que nunca termina.

Las piezas de Odland sobre el dúo son un despliegue de texturas densas. El traje de murciélago no es solo un disfraz; parece tallado en la sombra, una armadura que pesa tanto como la responsabilidad de Gotham. Por otro lado, el Joker de Odland se desliza con una fluidez aterradora, con rasgos que se distorsionan entre lo grotesco y lo elegante, atrapado en una danza macabra donde la risa puede terminar en un ataque de locura en cualquier momento.

Esta rivalidad, en manos de Odland, deja de ser simplemente un forcejeo por la ciudad para convertirse en una representación casi filosófica. Batman necesita al Joker tanto como este necesita a su "murciélago". La tensión no es solo física, sino que se despliega en cada trazo como si sus siluetas fueran a fusionarse en un abrazo mortal. Son el orden y el caos reflejados el uno en el otro, y el artista sabe que no hay héroe completo sin un villano que lo desafíe más allá de lo físico, metiéndose en sus pesadillas más profundas.

En el Abismo Anime admiramos cómo Tim Odland usa el arte para mostrarnos que la verdadera lucha entre estos dos no ocurre en los tejados bañados por la luna, sino en el choque de ideologías. Sus ilustraciones nos recuerdan que el Joker no busca dinero ni poder; busca demostrar que cualquiera puede tener un mal día y romperse. Y Batman se levanta cada noche para demostrar lo contrario. A veces con un golpe, a veces con una posesión corporal que hiela la sangre, pero siempre con una obsesión que solo Odland sabe plasmar con esa mezcla de crudeza y belleza oscura.

En el Abismo Anime hoy nos subimos a la máquina del tiempo, pero no para ir al pasado, sino para ver cómo un clásico inm...
21/05/2026

En el Abismo Anime hoy nos subimos a la máquina del tiempo, pero no para ir al pasado, sino para ver cómo un clásico inmortal se viste de gala para una nueva generación. Hablamos de Rurouni Kenshin (2023), el remake que llegó con la misión de hacer justicia al manga y, de paso, regalarnos la conclusión que nunca tuvimos .

La historia es la misma que nos enamoró hace décadas: un Japón en la Era Meiji, donde los samuráis han quedado obsoletos y las espadas están prohibidas. En medio de ese caos, aparece Kenshin Himura, un vagabundo de pelo rojo con una cicatriz en forma de cruz en el rostro. Dicen que es el asesino más letal de la revolución, el legendario Battosai el Destajador. Pero ahora jura no volver a matar y empuña una espada de hoja invertida, una katana que hiere al revés, diseñada para no arrancar vidas .

Y aquí es donde este remake muestra sus cartas. La animación de Liden Films es un festín visual: colores vibrantes, fondos que parecen postales y una fluidez en los combates que el anime de los 90 no podía ni soñar . Pero ojo, no todo el mundo está contento. Los nostálgicos critican que las peleas han perdido ese "peso" y esa coreografía detallada que tenía la versión original, reemplazada por destellos de luz y cortes rápidos . Y la banda sonora... uf, ahí duele. La música del 96 era icónica, tenía alma de flauta japonesa y guitarra española. La de ahora es correcta, pero se olvida en cinco minutos .

Sin embargo, el gran acierto de este remake es su fidelidad al manga. La serie de los 90 era genial, pero cuando se quedó sin material original, se inventó rellenos que a veces desvirtuaban a los personajes. Aquí no hay trampa: cada arco, cada diálogo, cada gota de sangre está calcada de las viñetas de Nobuhiro Watsuki . Además, la personalidad de Kenshin está mucho más definida. En el original a veces parecía que Battosai era solo un Kenshin enojado; aquí es un ser completamente distinto, un fantasma que emerge con una frialdad que hiela la sangre .

Kaoru, Yahiko y Megumi también ganan enteros. Son más coherentes, menos exagerados, y sus motivaciones se entienden mejor sin rellenos de por medio . Y lo más importante: esta vez sí van a adaptar el arco de Enishi. Para los que no lo sepan, ese es el arco final del manga, considerado por muchos el mejor de toda la historia. La serie de los 90 nunca lo animó, y los OVAs que salieron después cambiaron tanto las cosas que ni se parecían. Aquí, por fin, podremos ver el verdadero final de Kenshin en formato serie .

Eso sí, no todo es perfecto. La primera temporada (el arco de Tokio) se siente un poco plana, como si los animadores estuvieran calentando motores de cara a lo que viene. La pelea contra Saito Hajime, que en el original era un momento épico de tensión absoluta, aquí se queda en un combate correcto pero sin esa garra que esperábamos . El humor también está más contenido, lo que quita algo de ese encanto pícaro que tenía el Kenshin torpe del pasado .

Pero luego llega el arco de Kioto, y ahí todo cambia. Shishio Makoto, el sucesor de Kenshin, es un villano brutal, envuelto en vendas porque su propio cuerpo se quema vivo. Las peleas suben de nivel, la animación se vuelve más creativa, y la tensión se siente en cada episodio . Los fans que aguantaron la primera temporada están siendo recompensados con un producto que ya empieza a rozar la excelencia.

En el Abismo Anime creemos que este remake es una bendición y una oportunidad. No va a borrar el cariño que le tenemos a la serie de los 90, ni debe hacerlo. Pero le está dando a una nueva generación la chance de conocer a Kenshin, de entender por qué su juramento de no matar es tan poderoso, y de llorar con él cuando el pasado lo alcanza. Y nosotros, los viejos fans, podemos por fin ver la historia completa, sin cortes, sin rellenos, con la animación moderna que siempre mereció. Así que ya saben: denle una oportunidad al nuevo Kenshin. Porque el corazón del Destajador sigue latiendo igual de fuerte, solo que ahora con colores más bonitos.

En el Abismo Anime hoy viajamos a principios de los 90, a ese momento exacto donde el arte de Greg Capullo explotaba en ...
16/05/2026

En el Abismo Anime hoy viajamos a principios de los 90, a ese momento exacto donde el arte de Greg Capullo explotaba en cada página y la herejía mutante alcanzaba su punto más álgido. Hablamos de X-Force #18, el cierre del legendario crossover X-Cutioner's Song, y del papel que juega Cable en esta historia. Porque si hay un número donde el soldado del futuro se juega todo, donde deja de ser solo un tipo con armas gigantes y se convierte en un héroe trágico, es este .

La historia nos lleva a la superficie de la luna. Stryfe, el villano enmascarado que ha sembrado el caos durante todo el evento, tiene atrapados a Cyclops y Jean Grey en una máquina de vórtice temporal . Cable, su némesis, logra atravesar la barrera y se enfrenta cara a cara con su doble malvado. Pero Stryfe, con esa crueldad que lo caracteriza, no solo ataca con puños y poderes telequinéticos: ataca con palabras . Le grita a Cable que no es más que un clon, una "aberración científica", un intento fallido de preservar la vida del verdadero Nathan Summers . El diálogo es como un cuchillo: "No puedes ser considerado un hombre, con todos esos reemplazos".

Entonces llega la tormenta. Stryfe desata una explosión telequinética masiva sobre Cable, desgarrando su ropa y arrancando la piel de la mitad de su rostro . Por primera vez, vemos a Cable no como el héroe invencible de hombreras enormes, sino como un ser frágil, lleno de metal y cables, más máquina que hombre según las burlas de su enemigo . Esa imagen, dibujada por Capullo con una crudeza que duele, nos muestra lo que Cable siempre ha ocultado bajo el uniforme: las cicatrices de una vida de guerra .

Pero Cable no se rinde. Cuando todo parece perdido, Alex Summers (Havok) logra atravesar la barrera gracias a su ADN Summers y lanza una descarga masiva que desestabiliza a Stryfe . Cyclops y Jean quedan libres, Jean levanta un escudo psíquico para proteger al grupo, y Cable sabe que ha llegado el momento. Saca un dispositivo de autodestrucción, se lo lanza a su padre y, con una determinación que hiela la sangre, se abalanza sobre Stryfe para inmovilizarlo . Le grita que no importa cómo se vean, él es su propio hombre, toma sus propias decisiones, incluyendo esta. Y Cyclops, con el corazón encogido, aprieta el botón .

La explosión arrasa con todo. Cable y Stryfe desaparecen en el vórtice temporal, y Scott Summers se queda solo, preguntándose si acaba de sacrificar a su hijo en la luna por segunda vez . Es un momento devastador, especialmente porque recuerda exactamente a cuando envió al bebé Nathan al futuro para salvarle la vida. La historia se cierra en un círculo de dolor, y nosotros, como lectores, nos quedamos con esa imagen de un padre que no pudo abrazar a su hijo ni una sola vez .

Lo que hace brillar a Greg Capullo en este número no es solo la espectacularidad de las peleas, que las tiene. Es su capacidad para equilibrar la acción con la emoción . Los críticos de la época lo señalaron: Capullo tomó el estilo musculoso y exagerado que Rob Liefeld había popularizado en X-Force, pero le añadió un dominio de la anatomía y la perspectiva que Liefeld nunca alcanzó . Sus viñetas de Cable arrastrándose, medio desnudo, con el rostro destrozado, son incómodas de mirar precisamente porque te obligan a sentir lástima por un personaje que hasta entonces solo había sido un esteroide con armas .

El crítico de My Marvel Life lo resume perfecto: "Greg Capullo fue una de las mejores cosas que le pasaron a X-Force, sin duda el mejor artista hasta ese momento. Hizo la pose musculosa que Liefeld introdujo, pero con un mejor agarre de la anatomía y la perspectiva. Equilibró la acción con el personaje y fue consistentemente el mejor artista en este crossover" . Y otro fan, en League of Comic Geeks, añade: "La pelea entre Cable y Stryfe fue una pelea a muerte, a puñetazos, de la mejor manera posible, y culmina con Cyclops finalmente descubriendo quién es él para él" .

En el Abismo Anime admiramos a Cable, pero lo admiramos más en este número. Porque aquí no es el soldado perfecto, no es el líder imbatible. Es un hombre roto que elige romperse del todo para que otros puedan vivir. Y cuando se lanza contra Stryfe, sabiendo que no volverá, no lo hace por gloria ni por venganza. Lo hace porque, después de todo, sigue siendo el hijo de Scott Summers, y los Summers nunca abandonan a su familia. Así termina X-Cutioner's Song, y así nace la leyenda de un mártir de la luna, dibujado por Capullo con trazos de furia y ternura a partes iguales.

En el Abismo Anime nos toca viajar en el tiempo, muy atrás, a una época donde Dragon Ball no era una saga de superguerre...
12/05/2026

En el Abismo Anime nos toca viajar en el tiempo, muy atrás, a una época donde Dragon Ball no era una saga de superguerreros que explotan planetas, sino una historia llena de sonrisas, colas de mono y un niño inocente que solo quería pelear con los más fuertes. Sí, hablamos de las aventuras de Goku en el primer torneo de artes marciales. Porque antes del Super Saiyan, antes del Freezer, antes de todo ese poder cósmico, Goku era solo un niño del bosque que soñaba con medirse a los mejores .

Cuando Goku llegó a la Ciudad del Oeste para participar en el torneo, nunca había visto tanta gente junta. Subió al ring con su mono azul, su bastón mágico y una inocencia que desarmaba a cualquiera. Y allí, entre luchadores profesionales y artistas marciales con años de experiencia, este pequeño de cola de mono comenzó a hacer lo que mejor sabía: divertirse peleando.

El torneo fue su primera gran prueba. Goku no sabía de reglas, no entendía qué era un "fuera del ring" y su estrategia se limitaba a "correr, saltar y golpear con todo el corazón". Pero tenía algo que ninguno de sus rivales podía comprar con años de entrenamiento: una sed insaciable de superación. Cada combate era un juego, cada adversario un nuevo amigo potencial, y cada caída una lección para levantarse más rápido.

Fue allí donde conoció a su primer gran rival y amigo: Krilin. Otro niño calvo que, como él, había sido entrenado por el legendario Kame Sen'nin. La rivalidad entre Goku y Krilin en ese torneo no era de odio; era de pura competencia sana. Pelearon, rieron, tramaron juntos para pasar las eliminatorias y, cuando se enfrentaron en las semifinales, dieron una batalla que todavía hoy se recuerda como una de las más entrañables de toda la serie.

Y luego llegó Jackie Chun. Un anciano misterioso con gafas de sol y capa que resultó ser nada menos que el maestro Roshi disfrazado. Su motivación era profunda: no quería que sus propios alumnos se volvieran arrogantes por ganar demasiado pronto. Así que decidió enfrentarlos en el ring y enseñarles, a golpes, que siempre hay alguien más fuerte.

La final entre Goku y Jackie Chun fue una clase magistral. Por primera vez, Goku se transformó en Ozaru, el gran mono gigante que todos temían. Pero Jackie Chun, con astucia, usó la energía de la luna para destruirla y devolver a Goku a su forma humana. Goku perdió la pelea por centímetros, agotado y feliz. Y cuando cayó, no lloró por la derrota; sonrió porque había aprendido que todavía le quedaba un mundo enorme por explorar.

En el Abismo Anime amamos este primer torneo porque allí nació el verdadero espíritu de Goku: el amor por la lucha, el respeto por los rivales, la amistad como motor de crecimiento. Sin trajes espaciales, sin transformaciones divinas, sin amenazas del fin del mundo. Solo un niño que quería ser más fuerte, un anciano sabio disfrazado y un público que aplaudió la inocencia hecha arte marcial. Así comenzó todo, y por eso ese pequeño torneo sigue siendo, para muchos de nosotros, el corazón más puro de Dragon Ball.

En el Abismo Anime nos metemos hoy en un terreno pantanoso, de esos que duelen y fascinan a partes iguales. Vamos a habl...
10/05/2026

En el Abismo Anime nos metemos hoy en un terreno pantanoso, de esos que duelen y fascinan a partes iguales. Vamos a hablar de Misato Katsuragi y Shinji Ikari, esa pareja de almas rotas que Neon Genesis Evangelion nos regaló y que nunca terminamos de entender del todo. Porque su relación no es bonita, no es sana, pero es profundamente humana, y quizá por eso nos sigue dando vueltas en la cabeza décadas después .

Cuando Shinji llega a Tokio-3, es un niño que ha sido abandonado por su padre, que no tiene amigos y que cree que su único valor es pilotar un Eva para recibir un poco de afecto . Y entonces aparece Misato. Ella es todo lo contrario: desordenada, ruidosa, bebe cerveza en el desayuno, deja la ropa tirada, pero tiene una sonrisa que desarma. Y lo más importante: lo acoge en su casa sin condiciones . No le pide que sea un héroe, no le exige que resuelva sus problemas. Solo le dice: "Vamos a vivir juntos". Y aunque ambos saben que ella lo hace también por orden de NERV, en el fondo hay algo genuino: dos personas solitarias compartiendo un techo porque no tienen a nadie más .

A lo largo de la serie, vemos a Misato intentando ser muchas cosas para Shinji. Es su comandante, sí, la que le ordena subir al Eva y enfrentarse a los Ángeles. Pero también quiere ser su hermana mayor, su amiga, incluso una figura materna. Y ahí está el problema: ella misma está rota . Su trauma con la Segunda Impacto, su incapacidad para mantener relaciones estables, su forma de usar el s**o y el alcohol como anestesia... todo eso la convierte en una adulta disfuncional que no puede darle a Shinji lo que él realmente necesita: un amor incondicional y seguro . Y Shinji, con su miedo al rechazo y su necesidad desesperada de aprobación, tampoco sabe pedirlo. Entonces se instala una dinámica de codependencia donde ninguno de los dos puede salvar al otro, pero ninguno quiere soltarse tampoco .

El momento más impactante de su relación llega en The End of Evangelion. La batalla ha terminado, el mundo se acaba, y Misato encuentra a Shinji en un pasillo. Está herida de muerte, pero antes de morir hace algo que define todo su vínculo: lo besa. Es una transferencia de algo que ella nunca supo darle en vida . "Después harás el resto", le dice. Y luego muere. Shinji, una vez más, se queda solo con la culpa y el vacío. Y nosotros, como espectadores, nos quedamos con la sensación de que ese beso fue un adiós, un perdón y una condena, todo al mismo tiempo .

Lo que hace especial la relación entre Misato y Shinji es que no es un ejemplo a seguir. Es un retrato crudo de cómo dos personas heridas pueden lastimarse mutuamente incluso queriéndose. Misato quiere proteger a Shinji, pero lo usa como piloto. Shinji quiere a Misato, pero no sabe cómo demostrarlo sin depender de ella . No hay final feliz aquí. No hay abrazo reparador. Solo hay dos personajes que hicieron lo que pudieron con lo que tenían, y al final, no fue suficiente . Y quizá por eso duele tanto: porque nos recuerda que el amor, por sí solo, no siempre salva. Que a veces, amar también es fracasar en el intento de cuidar al otro .

En el Abismo Anime miramos esta relación y sentimos una mezcla de ternura y tristeza infinita. Porque queremos que Misato sea la madre que Shinji nunca tuvo. Queremos que Shinji sea el hombre que Misato necesita para dejar de estar sola. Pero Evangelion no nos da eso. Nos da la verdad incómoda: que a veces las personas que más nos necesitan también son las que menos pueden ayudarnos. Y al final, lo único que queda es ese beso en un pasillo, una promesa rota y la imagen de una mujer que muere sonriendo, sabiendo que al menos, por un momento, pudo cuidar a alguien. Así es Evangelion. Así duelen sus personajes. Así seguimos amándolos.

“En cuanto a mí... me conformo con morir así. He logrado mi sueño de escribir un libro, y la última edición se titulará ...
05/05/2026

“En cuanto a mí... me conformo con morir así. He logrado mi sueño de escribir un libro, y la última edición se titulará La historia de Naruto Uzumaki.”

(Antes de morir, demostrando que Naruto fue su mayor orgullo y legado).

04/05/2026

En el Abismo Anime hoy nos quitamos la capa de la seriedad y nos ponemos los pantalones cortos rojos. Porque toca hablar...
02/05/2026

En el Abismo Anime hoy nos quitamos la capa de la seriedad y nos ponemos los pantalones cortos rojos. Porque toca hablar de un niño de 5 años que ha hecho reír (y sonrojar) a generaciones enteras: Shin Chan, el terremoto de Kasukabe. Y no, no es un anime cualquiera. Es una celebración de la infancia en su estado más puro, más caótico y más descarado .

Shinnosuke Nohara, más conocido como Shin Chan, llegó a nuestras vidas gracias a la pluma de Yosh*to Usui en 1990. Y desde el primer momento, el pequeño dejó claro que no iba a seguir las reglas de ningún manual de buenas costumbres . Su peinado de patata, sus cejas gruesas y su baile de la "serpiente" se convirtieron en un icono instantáneo. Pero lo que realmente lo hizo inolvidable fue su personalidad: un niño de kinder con una l***a impropia para su edad, obsesionado con las señoras guapas, con un humor tan absurdo como afilado y con una capacidad innata para poner en evidencia las contradicciones de los adultos .

Lo brillante de Shin Chan es que, detrás de ese caos andante, hay una crítica social inteligentísima. Porque Shin Chan no es malo; es un espejo que refleja lo ridículo que puede llegar a ser el mundo de los grandes . Sus comentarios sobre el matrimonio de sus padres, sobre las angustias de su madre Misae, sobre las frustraciones de su maestro Yoshinaga o sobre los intentos de su padre Hiroshi por ser un buen proveedor... todo eso, envuelto en un chiste de doble sentido o en una mueca traviesa, nos hace reír, pero también nos hace pensar . Y es que el humor de Shin Chan nunca fue solo para niños. Los adultos que lo veían con sus hijos terminaban riéndose igual o más, porque entendían las segundas lecturas .

La familia Nohara es otro pilar de la serie. Está Misae, la madre, que pasa de la ternura al puñetazo en menos de un segundo, y que lleva sobre sus hombros el peso de mantener la cordura en un hogar donde su hijo mayor es un agente del caos . Está Hiroshi, el padre, un oficinista promedio que solo quiere llegar a casa a tomar una cerveza y ver televisión, pero que termina envuelto en las locuras de su hijo sin entender muy bien cómo . Y está Himawari, la hermana bebé, que con su sonrisa angelical esconde la astucia de una superviviente. Juntos, forman una familia disfuncional pero real, de esas donde te peleas por el mando a distancia pero te abrazas cuando hay una crisis .

Pero Shin Chan no sería Shin Chan sin su pandilla. Toru Kazama, el niño sabelotodo que siempre se cree con la razón; Nene Sakurada, la niña dulce que esconde un temperamento volcánico; Masao Sato, el llorón del grupo; y Bo, el niño misterioso que solo habla con onomatopeyas . Juntos, viven aventuras de infancia pura: ir al parque, jugar a las superhéroes, montar tiendas de campaña en el salón o huir de la temible "señora de los masajes" de la guardería. Y en medio de todo, Shin Chan siempre encuentra la manera de meter la pata, pero también de sacar una sonrisa cuando más se necesita .

En el Abismo Anime defendemos la grandeza de esta serie porque nos enseña que reírnos de nosotros mismos es sano. Shin Chan dice lo que todos pensamos pero no nos atrevemos a expresar. Señala lo absurdo con una inocencia que desarma. Y aunque a veces queramos estrangularlo con sus propias cejas, en el fondo le tenemos un cariño inmenso, porque nos recuerda que la infancia es caótica, impredecible y maravillosa. Así que ya saben, si algún día se sienten abrumados por el mundo adulto, siéntense, vean un capítulo de Shin Chan y déjense llevar por su risa contagiosa. Porque al final del día, todos necesitamos un poco del terremoto de Kasukabe para recordar que la vida, con todo y sus problemas, también es para disfrutarla con una sonrisa traviesa.

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