06/07/2016
"Carta a la Seleccion Superior de Fútbol"
Una Generación Dorada
Estimados muchachos. Estimados por mi, estimados por Dios, estimados por tantos y tantas. Esto, va por ustedes.
Que quede claro que con esto no pretendo emocionarlos, ni ensalzarlos por sus hazañas o idolatrarlos ante una multitud por ser luchadores en esporadicos encuentros deportivos. Sí puedo decir que mi anhelo es, tal vez, fijarles un rumbo, generar perspectiva y hacerlos actuar con altura de miras.
Dificilmente mis palabras influyan en el resultado del partido, de eso se encargan ustedes, sus rivales o el simple y misterioso destino. Pero sí pienso que un par de palabras de un amigo, compañero y alumno, nunca están demás. Al que le haga sentido que lo tome, al que no, que lo deje.
Quiero que se imaginen a si mismos, cada uno, en unos diez, quince o veinte años más. Quiero que piensen en su futuro un par de segundos; piensen en cómo creen que se irán modelando sus vidas, sus valores, sus estudios, profesion, amistades, hobbies, virtudes, pasiones, creencias, su Fe… su sentido de vida. Piensen en quienes son ahora y en quienes quieren ser mañana. En quienes serán!
¿Saben qué veo yo en ustedes?, veo a un grupo de privilegiados. Cabros con la mejor educación del país, con hambre y ganas de ser luz del mundo. Veo a cabros que son los cimientos en construccion del futuro de nuestro país. Adolecentes con capacidad de cambiar al mundo. Y por sobre todo, veo talento, esa materia prima que abunda pero que tanto desaprovehamos. Y aquí y en eso, y en nada más, veo su futuro.
Todos fuimos dotados con talentos particularmente diferentes. Unos más, otros menos. Pero sí está claro que todos tenemos algo que cosechar con el tiempo, algo que dar al mundo. Y pienso que las cosas mundanas y banales de la vida muchas veces se encargan de estereotiparnos, de clonar capacidades y juntar rumbos, de meternos a todos en el mismo corral y hacernos pastar hasta secarnos de cansancio y falta de sentido, en lo que es típico y normal. A veces la vida se encarga de quemar sueños, ahogar anhelos y quitarle un poquito de sentido a lo que realmente importa. Pero ustedes no son normales, no son típicos, ustedes no merecen que alguien les diga qué hacer y cómo hacerlo. Son ustedes los encargados de definirlo. Porque nacieron libres, porque lo tienen todo y porque hacen lo que verdaderamente les gusta.
Hoy en particular están construyendo sueños, sus propios sueños bajo sus propios anhelos. Hoy ustedes eligen libres, y dan sentido a una final histórica. Pero, y qué hay del mañana? ¿Qué piensan lograr con esto?, ¿Ganar y nada más?, ¿Triunfar, levantar la copa y luego celebrar?, piensen realmente cuál es su sentido de trascendencia realmente con este partido, y creo que ahí encontrarán respuestas valiosas, del sentido de cosas pequeñas en su vida como esta final, pero que marcará sus vidas para siempre. Porque quien es fiel a las cosas pequeñas, es fiel a las cosas grandes. Y creanme, la vida vale más que un partido, un triunfo más que una copa y el esfuerzo más que una derrota.
Lo escrito escrito está. Ya entrenaron, ya se prepararon, ya le demostraron a tanta gente lo que unidos pueden lograr, su talento, el fruto que cosechan en cada partido, el orgullo propio, el amor por el colegio, por sus colores, por su camiseta. Claramente ya ganaron. El que quiere toma esas palabras como cliché, yo le doy sentido, así como pretendo que ustedes lo hagan. Ganaron, y lo digo con el corazón. Ganaron porque las virtudes y valores que les menciono son el verdadero sentido que marcará sus vidas y lo que quedará impregnado en sus corazones por siempre. O díganme si no es amor propio ganarle en semi finales a nuestros archirivales en su casa propia, llevando una hinchada con el mismo corazón que el que se puso en la cancha, y cánticos que nos adornaban más de local que de visita. Son el colegio cumbres carajo! Y eso nadie se los va a quitar jamás.
Ahora les pido que salgan a la cancha con esas ganas de darle sentido a lo que hacen, a querer dejar huella con hazañas de vikingos como lo son. Con triunfos y derrotas, agonías y esperanzas, pifias y aplausos, qué me importa! Si al fin y al cabo el éxito y el fracaso son dos grande impostores. Simplemente háganlo con pasión, orgullo y amor por su colegio. Que valga la pena, o que sientan que lo vale.
Es una final soñada. Ustedes lo saben, yo lo se, el colegio lo sabe. Han hecho bastante para llegar hasta aquí, pero nunca lo suficiente. Se que pueden más. Ya han cambiado la historia, esa que ya se escribió y que quedará en libros para las generaciones venideras. Y qué verán?, lo que yo veo en ustedes… Una generación dorada.