23/07/2026
Desde el domingo me hago una sola pregunta: ¿en qué momento exacto Argentina "tenía" que perder esta copa?
Y cuanto más lo pienso, más siento que, quizás, había algo que era más grande que un resultado. No porque el destino escriba los partidos, sino porque a veces una derrota deja al descubierto cosas que una victoria tapa.
Pensé: quizás había que perder para que no pudieran borrar con papelitos de colores, fuegos artificiales y una alegría colectiva todo lo demás.
La Scaloneta fue, como tantas veces, irreverente. Siempre yendo contra la estadística, contra la lógica, contra eso que parecía posible. Y en medio de un partido apareció un trapo blanco. Pero no hablaba de paz. Hablaba de soberanía, de presencia, de reclamo.
Y entonces entendí que, gane quien gane una copa, siguen hablando de nosotros.
Después me vino otra idea. A este país lo ensuciaron mil veces. Sin embargo, también fue el país que expulsó invasores, que rompió con una corona y que cruzó los Andes para ayudar a liberar otros pueblos. Cuando un pueblo deja de creer que es pequeño, incomoda.
Hoy ya no hacen falta ejércitos. A veces alcanza un posteo para desatar una revolución de opiniones.
Y mientras tanto seguimos peleándonos entre hermanos latinoamericanos. ¿Se imaginan qué pasaría si, en vez de competir entre nosotros, nos pusiéramos de acuerdo? Si nos respetáramos. Si entendiéramos que juntos somos una potencia de verdad.
Siempre miramos hacia afuera buscando modelos. Incluso entre nosotros repetimos que Argentina es un país de mi**da.
¿De verdad?
Las Malvinas. La Patagonia. Cuyo. El Litoral. La Mesopotamia. La Pampa. El Norte. La Cordillera. Un país inmenso, fértil, hermoso y lleno de gente que, aun en las peores, sigue inventando formas de salir adelante.
No sé si lo que me dolió fue el fútbol o el espectáculo que vi alrededor de un deporte que amo.
Lo que sí sé es que el partido importante no se juega en una cancha.
Lo jugamos nosotros.
Y no tengo favoritos políticos. Pueden decepcionarme todos.
Pero hay algo que para mí está por encima de cualquier gobierno, de cualquier partido y de cualquier dirigente:
La patria no se vende. Punto
6/8 la tierra es nuestra
Carol Kelly