24/03/2015
Me levante en una hamaca a las 7 de la mañana. Que tiene eso de raro? Estaba soñando? No, estaba en Cabo de la Vela, internado en la alta Guajira. Ya les contare mas de esa experiencia, pero este era un dia especial. Era el gran dia en el cual pisaria la punta de Sudamerica...
Salimos temprano hacia Punta Gallinas, y luego de atravesar caminos que se hacen huellas y se hacen caminos al andar, llegamos a un pequeño puerto donde un viaje en lancha de 15 minutos nos hizo de bypass a un viaje que nos hubiese tomado 3 horas mas en vehiculo.
Ahora si, ya estaba, ya podia saborear el objetivo final. Luego de un almuerzo guajiro a base de pescado, y una breve caminata por los alrededores en compañia de chivos y wayuus, me subi a la moto que finalmente me llevaria al faro.
El motor de 100 cms cubicos rugia entre los caminos de sal y arena, tomando las curvas casi con la imprudencia de quien esta acostumbrado a ese terreno. Unos minutos mas tarde se divisaba el faro en la lejania, provocando un sinfin de sensaciones.
Casi al anochecer llegamos a la punta, donde tantas veces habia soñado llegar. La soledad era inmensa, y solo la cortaba la compañia de dos misioneros religiosos que vivian en la peninsula.
Ahi mismo, donde el mar se une con el cielo, fue donde me pregunte: por que lo hice? Por que 3 meses para llegar a la misma nada? Y la respuesta fue casi automatica:
Por que no?...