"Sacha" proviene del Quechua, lengua de los indios introducida por los colonizadores españoles, y mantenida en las zonas rurales. Con sus lógicas modificaciones del tiempo y el uso Sacha significa: árbol; madera; bosque; selva. Un lugar donde perderse o donde encontrarse con lo más primario y esencial, aquello que nos remite al misterio de lo instintivo, al origen. Aquel territorio elemental donde
el hombre se encuentra con su silencio, con su latido animal, con la energía pura del árbol. Esta geografía de árboles ocupaba la mayor parte del norte argentino cuando llegaron los españoles, y fue allí donde comenzó la patria y donde nacieron los primeros criollos. Primero Santiago del Estero, luego Córdoba, Salta, La Rioja, Jujuy, Catamarca y Tucumán. Las mesas, sillas, camas y roperos que los criollos usaban para su vida cotidiana, fueron hechos con las maderas de ese monte por las manos de sus hombres. El indio aportó su hermandad con el árbol; el español la técnica, y de aquella unión nacieron sus primeros muebles. En honor a los primeros pobladores de nuestro Suelo; en honor a él, representante de la Madre Tierra, creamos muebles. O más que crear: descubrimos, buscamos develar lo auténtico en cada elemento; en su origen, lo genuino. Participamos del juego creativo entre la herramienta y la materia prima. La materia conforma las potencialidades y posibilidades de lo que puede ser. El material en bruto está ahí... sólo hace falta verlo.