04/03/2026
En los años 50, el geoquímico Clair Patterson estaba cerca de datar la Tierra analizando rocas de meteorito y midiendo la desintegración del uranio en plomo. Como este proceso ocurre a un ritmo constante, funciona como un reloj natural. Pero la contaminación atmosférica por plomo alteraba sus muestras y era un gran obstáculo.
Para resolverlo, construyó el primer “laboratorio limpio”, diseñado para eliminar cualquier rastro de plomo del aire y los instrumentos. Finalmente, al datar el meteorito Canyon Diablo y otros meteoritos primitivos, demostró que tenían unos 4,550 millones de años. Si la Tierra y los meteoritos se formaron al mismo tiempo, esa es también la edad de nuestro planeta.
Su lucha contra la contaminación lo llevó a investigar el origen del plomo ambiental. Descubrió que la principal fuente era la gasolina con plomo, usada desde los años 20 como aditivo para motores. El plomo expulsado por los escapes se acumulaba en el aire, el suelo y los océanos.
En 1963, Patterson y Tatsumoto demostraron que la contaminación por plomo había llegado incluso a las zonas más remotas del océano. También evidenciaron que los niveles modernos eran mucho mayores que los registrados en siglos anteriores, antes del uso masivo industrial.
Esto desencadenó una feroz batalla con la industria del plomo, que intentó desacreditarlo. Con el tiempo, la evidencia científica se impuso y la gasolina con plomo fue eliminada progresivamente, reduciendo drásticamente la exposición humana.
En 2021, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente anunció el fin definitivo de la gasolina con plomo a nivel mundial, cerrando uno de los mayores logros en salud pública ambiental.