30/05/2026
No es solo un cabecero, es una pieza que nace desde la pared y acaba organizando todo lo que ocurre alrededor.
La madera de batea recorre la superficie con una veta irregular que no busca ser perfecta, sino todo lo contrario. Aporta textura, profundidad y una presencia que no necesita nada más para sostener el espacio.
Las mesillas aparecen integradas de forma natural. Y entre la madera, la pizarra introduce un contraste más sobrio, más contenido, que equilibra el conjunto sin llamar la atención.