21/03/2025
El espacio es materia y luz, volumen y vacío. Este baño no se compone de piezas añadidas, sino que ha sido esculpido como un monolito, tallado en continuidad. El porcelánico de gran formato no es solo un revestimiento, sino la piel misma del espacio. Y, como en la piedra labrada, su interior revela matices ocultos: en la ducha, el tono cambia, como cuando se descubre una veta en la roca, un gesto sutil que refuerza la sensación de unidad.
El mobiliario no interrumpe, sino que se pliega a la forma. Cada línea responde a la voluntad de orden y ocultamiento, absorbiendo lo accesorio para dejar solo lo esencial.
La luz no se coloca, se esculpe. No hay haces crudos ni puntos dispersos, sino resquicios de luz que flotan en la penumbra, envolviendo el espacio con la sutileza de la luz natural. Un baño que no solo se ve, sino que se siente, donde la materia pesa y la luz la eleva.