HISTORIA DE LA HERMANDAD
Las primeras referencias que se tienen de la Hermandad son del año 1603. En aquel entonces, estaban separadas: tanto la Hermandad del Santo Sepulcro como la de la Soledad pertenecían a la Hermandad de Disciplinantes, que tenía su sede en el convento de la Victoria, según el libro de memorias de la Hermandad de las Ánimas. El 26 de mayo de 1729 la Cofradía de la Soledad e
ncargó un sepulcro al maestro ebanista Juan Rubio, vecino de la ciudad de Granada. En el contrato que se firmó se incluyeron diferentes puntos, como que debía ser "como el que hay en la parroquia de San Gil de la ciudad de Granada”. En el cabildo de 13 de mayo de 1774 se concede a la Hermandad de la Soledad permiso para la celebración de unos festejos de toros, con el fin de sufragar los gastos del bordado del manto de la Virgen. Tras la desamortización de Mendizábal, las imágenes de la Soledad y del Santo Sepulcro pasaron junto a sus respectivas hermandades a la Iglesia Mayor en 1841. En la noche del 19 al 20 de julio de 1936, durante la Guerra Civil, ambas imágenes fueron quemadas, al igual que todas las que se encontraban en el templo. Así, se adquirieron las imágenes actuales.
Hasta el año 1960 aproximadamente las imágenes se guardaban todo el año en el convento de Santa Clara, por lo que unos días antes del Viernes Santo se llevaban a la Iglesia Mayor. Cuando el desfile procesional terminaba y llegaba a dicha iglesia, continuaba hasta el citado convento. Los penitentes de dicha hermandad iban vestidos con túnica, capirote y fajín negros, sin que llevaran capa. A finales de la década de los 60 se fusionaron las dos hermandades en una sola: la del Santo Sepulcro absorbió a la de la Virgen de la Soledad, ya que esta tenía muy pocos hermanos. Sobre el año 1944 aproximadamente, se crean las actuales túnicas de la Hermandad del Sepulcro. Desde mediados de la década de los 70, los hermanos procesionan con farol. TITULARES
El primer paso representa a Jesús yacente en el interior del sepulcro. El segundo paso a la Virgen Dolorosa bajo palio. La actual imagen del Cristo Yacente es obra del escultor granadino Benito Barbero Medina, tallada sobre el año 1940. Fue restaurada en 1993 por Antonio Barbero Gor, hijo de Benito Barbero. En 2007 Cinta Derqui limpió la policromía en su taller de Marbella. En 2012 también fue sometida a restauración por el escultor Israel Cornejo, de Vélez Málaga. La imagen actual de Nuestra Señora de la Soledad es atribuida a José Ramos García, tallada sobre el año 1940. En 1993 fue restaurada también por Antonio Barbero Gor. El veleño Israel Cornejo restauró la imagen en el año 2012. Descripción de los Tronos:
El trono del Santo Sepulcro fue construido en el año 1970 en El Padul (Granada) por Juan de Dios Moreno García. El precio fue de 70.000 pesetas. Es de madera policromada y dorada, y originalmente llevó luminaria artificial en sus esquinas con faroles-tulipas, hasta que se cambiaron a vela en 2005. También lleva cuatro ángeles pasionistas en las esquinas de la urna. Sobre el año 1991 se le hacen unas andas nuevas en Carpintería Sanjuán. Desde el año 1997 usa las que llevaba la Virgen de la Soledad. En 2019 el trono estrenó importantes novedades. Además de la mejora de su estructura, se incorporaron varales de aluminio y seis garras de león que sostienen la urna del Sagrado Cristo Yacente. La urna, de caoba y taracea y de estilo neobarroco, se atribuye al granadino Inocencio Molero Peche, que la fabricó en su taller de muebles situado en la calle Jardines de la capital granadina allá por el año 1940. El trono es portado por 32 horquilleros. El trono de la Virgen fue adquirido en el año 1973 a la Hermandad del Sepulcro de Archidona. Su precio fue de 80.000 pesetas. Es también de madera policromada y dorada, con adornos barrocos en las esquinas. El palio está sostenido por 12 varales. La luminaria es natural a base de candelería de velas. Fue restaurado y ampliado en 1996 por el lojeño Antonio Quijada Venegas. En 2015 el trono fue sometido a una profunda renovación. El taller de Juan Angulo de Lucena fue el encargado del proyecto de restauración y ampliación del trono y el nuevo palio de la Virgen de la Soledad. Se eliminaron las imperfecciones del trono y se amplió unos 50 centímetros de largo para permitir la instalación de dos varas de palio más (una en cada lateral), hasta contar con doce. El palio anterior se sustituyó por uno nuevo, compuesto por una elegante crestería de orfebrería dorada, bambalinas de terciopelo negro con un corte más recto y sobrio y corbatas en cada uno de los varales. En 2019 se dio un paso más para engrandecer el palio de la Reina de la Soledad. Sus bambalinas se vieron enriquecidas con el bordado de sus 20 corbatas, una donación de otras tantas familias de la hermandad. Salieron del diseño del jiennense -aunque afincado en Granada- José Manuel Martínez Hurtado, y bordadas en su taller de Armilla. A ello se le unió la incorporación de la 'Gloria' del techo de palio. La hermandad engrosó su patrimonio artístico con una obra de arte firmada por el granadino Juan Díaz Losada. La pintura, realizada en óleo sobre lino, refleja el momento de la transfixión de la Virgen, en la que la espada del dolor le atraviesa el pecho. Sobre el fondo de su altar, María Santísima se muestra rodeada de cinco ángeles o querubines, que simbolizan las cinco llagas de Cristo. Cada uno de ellos porta un atributo de la pasión. Se pueden ver los clavos, la lanzada, la corona de espinas, el INRI y el paño de la Verónica con la cara del Cristo del Santo Sepulcro. El trono de la Virgen es portado por 50 horquilleros.