24/06/2020
LOS SIETE PECADOS DEL PRINCIPIANTE.
Introducción.
Muchas personas empiezan su afición a los acuarios equivocadamente con la impulsiva compra de un acuario, sin saber como mantenerlo. Después experimentan por su cuenta o intentan conseguir los conocimientos necesarios. Las primeras fracasan rápidamente y también muchas de las otras por considerarlo muy complicado. También hay personas que no empiezan hasta saber al menos un mínimo necesario (que tampoco es tanto). Para los nuevos en este mundo y para nuestro grupo, vamos a explicar lo que serían los siete pecados del principiante. Es decir, resumir lo que, en mi opinión, NO DEBEN HACER y explicar el porqué de cada uno de estos pecados.
1-Empezar con un mini acuario. (menos de 20 litros)
Las tiendas venden acuarios de muchos tamaños y precios. Lógicamente los menores se venden más fácilmente, porque son más baratos. Además, son ofrecidos como kits completos y existen de plástico y de cristal desde 4 hasta 20 litros. Estos mini acuarios no son nada recomendables para iniciarse en las técnicas acuariófilas. "Un tamaño óptimo para recrear nuestra porción de vida sumergida será aquel que nos dé un volumen bruto de cien o ciento veinte litros. En principio, desaconsejamos iniciarse con acuarios de menos de sesenta litros pues, en contra de lo que pueda parecer, cuanto menor sea el recipiente que manejamos, mayor será la dificultad para estabilizar aquellas condicionantes físico-químicos que determinarán, no sólo la comodidad y salud de nuestros animales, sino incluso, sus posibilidades de supervivencia". Dejamos pues, estos mini acuarios para algunos usos específicos de expertos o para los aficionados a los Bettas.
2- Empezar con prisa.
Tener paciencia es muy importante. Cuando en un acuario recién instalado introducimos muchos peces de golpe provocamos el llamado "síndrome del tanque nuevo", con desagradables consecuencias. Una vez instalado el acuario con su filtro, plantas naturales y termocalentador, hay que dejarlo madurar con todo funcionando. De esta manera las plantas tendrán tiempo de arraigar y las bacterias de desarrollarse. Todo el proceso puede durar unas cuatro semanas, pero mediante el uso de algún producto comercial, podemos reducirlo a unos diez días. Esto es debido al desarrollo acelerado de las bacterias provocado por estos productos. El mismo resultado lo podemos conseguir inoculando el nuevo acuario con una porción de gravilla y de agua procedente de otro acuario sano y equilibrado. De todas formas, no conviene tener prisa y observar durante estos días la aclimatación de las plantas, la estabilización de la temperatura, y medir el pH y corregirlo si no se estabiliza después de varios días entre 6 y 7,5. No debemos nunca introducir peces en un acuario biológicamente inmaduro. El estado de estrés, que suele producirse ya, por el simple cambio de un acuario a otro, aumenta cuando el recipiente de llegada no está en condiciones, debilita al pez y es origen de otras enfermedades.
3- Empezar con demasiados peces.
La exposición para la venta de muchos peces en acuarios reducidos en las tiendas no lo debemos imitar. Allí los peces están de paso y estos acuarios suelen tener un sistema de renovación del agua diaria o continuo. En nuestro acuario en casa la población debe ser mucho más reducida para que los animales puedan vivir (y crecer) en óptimas condiciones casi como en la naturaleza. Hay varias maneras de calcular el número de peces que caven en un acuario de un determinado tamaño.
Algunos autores manejan tablas con los pesos o tamaños de los peces relacionados con la superficie del agua disponible, incluso con factores de corrección para diferenciar las necesidades entre veloces nadadores y peces más tranquilos. Aunque la superficie es importante, porque allí se produce el intercambio de gases, lo más fácil es la vieja regla que dice: "No más de 1 cm de pez por litro de agua". El cálculo se debe hacer contando con el tamaño en estado adulto y midiendo hasta la base de la aleta caudal. Los peces jóvenes necesitan aún más espacio para no quedarse frenados en su desarrollo.
4- Alimentar en exceso.
La sobrealimentación de los peces es uno de los errores más frecuentes de los que se inician en esta afición. Provoca, por una parte, graves problemas digestivos y, por otra, una mayor polución del acuario al acumularse en el fondo. Alimentar correctamente depende de varios factores, principalmente especie y número de peces. La dosis exacta hay que adquirirla con la experiencia. Como regla general, podemos decir que es mejor distribuir la comida diaria en varias tomas que darla de una sola vez. El mejor método es ir haciendo pruebas siguiendo una regla sencilla: el alimento debe ser administrado de modo que todos los ejemplares reciban su parte y debe ser consumido en dos o tres minutos sin dejar restos en el fondo. Aunque algunos alimentos comerciales son dietas completas con las que los peces viven perfectamente únicamente alimentados con ellas, resulta aconsejable suministrar, aunque sea de vez en cuando, comida viva. Los peces son, en este aspecto, como nosotros y les gusta comer, de vez en cuando, algo diferente. Los alimentos vivos más conocidos son: la mosca de la fruta (Drosophila), larva de mosquito, pulga de agua (Daphnia), artemia (Artemia salina), gusanos tubifex, gusanos Grindall, etc. También comida natural casera (yema de huevo cocido, corazon, cereales, mejillones, gamba, vegetales, etc.) puede complementar la alimentación basada, por comodidad, en productos comerciales.
5- Descuidar la calidad del agua.
Para mantener un acuario bonito y, al mismo tiempo, conseguir un ambiente óptimo para los peces, debemos intentar conseguir un equilibrio biológico en nuestro acuario. Éste, que existe en la naturaleza y que pretendemos imitar en nuestro recipiente cerrado, exige unos cambios parciales y periódicos del agua (de un 10 a 20% cada quincena, sin cloro y a la misma temperatura del acuario). Los filtros no eliminan todo y menos a largo plazo. Pero es perfectamente posible conseguirlo con una instalación racional, donde representan un papel fundamental las plantas naturales acuáticas. Recomiendo empezar con plantas fáciles. Estas plantas se alimentan con la materia orgánica producida por los peces y con muy poco abono. Para que las plantas y peces mantengan sus ritmos biológicos naturales, debemos iluminar nuestro acuario unas 10-12 horas al día. Para un acuario normal (no más de 45 cm de alto) y para la mayoría de las plantas, recomiendo 0,5 watios por litro de agua con lámparas fluorescentes normales o algunas especiales para acuariofilia. Para evitar una invasión de algas en un acuario recién instalado, debemos empezar con una iluminación reducida durante las primeras dos o tres semanas y cuando las plantas empiecen su crecimiento, aumentar progresivamente la iluminación.
Si hay suficientes plantas en buen estado de desarrollo en un acuario, actuarán como un filtro vegetal, sin dejar terreno a las algas verdeazules y viscosas, que afean tantos acuarios sin equilibrio biológico. Estas algas son una señal de exceso de materia orgánica en el acuario. Para ayudar al filtro vegetal y natural conviene instalar otro sistema de filtración, que debe ser del tipo mecánico (retener partículas de desecho) y biológico (degradar la materia orgánica con la ayuda de bacterias nitrificantes hasta que no resulte tóxico para los peces).
6- Descuidar el ambiente.
Existen infinidad de especies de peces de acuario. Todas, necesitan un ambiente en condiciones para sentirse a gusto. Los acuariófilos veteranos hablan de la zapatería del principiante. ¡Hay de todo, por pares! Es mejor tener pocas especies, pero más ejemplares de cada una. En la naturaleza hay especies que viven en parejas, pero otras muchas viven en grupos, formando espectaculares cardúmenes, machos con su harén de varias hembras y otras combinaciones. Algunos peces viven siempre cerca de la superficie, otros habitan las capas intermedias y otros, prefieren no despegarse del fondo. También los hay que vagabundean por todo el acuario. Existen incompatibilidades entre los peces y no solo por la calidad del agua (temperatura, pH, dureza), sino factores como tranquilidad, agresividad, territorialidad, representan un papel importante. Debemos conocer estas cosas para evitar fracasos y disgustos.
7- Descuidar las otras exigencias vitales de los peces.
Los peces adultos necesitan una instalación adecuada para desarrollar su instinto de reproducción. Si no les facilitamos el ambiente que requieren para esto, aparecen síntomas de estrés o comportamientos anormales. Existen especies en las que las crías nacen vivas del cuerpo de la madre, como es el caso de los populares Guppys, Xiphos, Platys y Mollys. La inmensa mayoría de los peces ponen huevos. Algunos los sueltan sin más, en el agua, otros los ponen sobre plantas, sobre piedras, sobre troncos, en el suelo, en cuevas con o sin techo, etc. Algunos son devoradores de sus propios huevos y crías, otros los defienden hasta la muerte, incluso contra ejemplares mucho mayor que ellos mismos. Existen incubadores de boca, que no se alimentan durante todo el tiempo que dura la incubación y los primeros estadíos del desarrollo de los alevines (algunos hasta sesenta días), otros necesitan plantas flotantes como soporte para su nido de burbujas, en el cual colocan sus huevos. Debemos conocer estos datos para ajustar nuestra instalación a estas necesidades, que para nuestros peces adultos son también exigencias vitales.
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