18/09/2024
El famoso buceador italiano Enzo Maiorca se sumergía en el mar cerca de Siracusa con su hija Rossana, que estaba en el barco. Mientras descendía, sintió algo que lo golpeaba ligeramente en la espalda. Se dio la vuelta y vio un delfín. Luego entendió que no quería jugar, sino que estaba intentando decir algo.
El animal se sumergió y Enzo lo siguió. A una profundidad de unos 12 pies, había otro delfín atrapado en una red abandonada.
Maiorca rápidamente pidió a su hija que le diera un cuchillo de buceo. En pocos minutos lograron liberar al delfín que, con sus últimas fuerzas, emitió un "grito casi humano" (como dijo el propio Maiorca).
Un delfín puede sobrevivir bajo el agua hasta 10 minutos, luego se hunde. El delfín liberado y aún aturdido fue llevado a la superficie por Enzo, Rossana y el otro delfín. Y de repente se descubrió que era una delfina que pronto dio a luz a una cría.
El delfín macho hizo un círculo, nadó hacia Enzo, tocó su mejilla (como un beso), un gesto de gratitud... y luego se alejó nadando.
Después de todo lo sucedido, Enzo dijo: "Mientras una persona no aprenda a respetar la naturaleza y a comunicarse con el mundo animal, nunca sabrá cuál es su verdadero papel en la Tierra."