Se podría definir el mueble rústico como un elemento con calidez, informalidad y gran sencillez. Su estilo está vinculado directamente con la naturaleza y una línea puramente artesanal, que genera piezas únicas.
Es una alternativa que se abre paso entre tanta estandarización: con el paso del tiempo, el estilo rústico sobrevivió a los distintos giros de la moda, especialmente a la industrialización de las piezas, por lo que puede ser considerado como un eterno contemporáneo.
Para lograr un diseño atractivo es clave acceder al árbol en su totalidad, o lo más completo que sea posible. La forma y el diseño de la pieza final dependen mucho de la visión y mano de quienes los fabricamos, y cómo este juega con las características específicas del árbol. La particularidad de su diseño también es apreciada de manera más pertinente por un perfil de comprador capaz de reconocer la diferencia, el valor y la calidad que existen en un mueble completamente de madera y fabricado a mano.
Muchas veces, el mueble queda incompleto durante meses, hasta que aparece la pieza que nuestros artesanos carpinteros esperaban. A partir de ahí, se realiza un proceso en varios pasos:
· Aserrado: se limpian los excedentes y se obtienen tablones de diferente espesor.
· Cepillado y pulido: para lograr una terminación adecuada al uso del mueble.
· Montado de la pieza.
· Cierre: se lija, se barniza, se impregna o se deja natural, a gusto del cliente.
La materia prima
Aunque la fabricación de muebles rústicos no dista mucho del proceso empleado para fabricar mobiliario de otros estilos, este puede variar según la complejidad de su diseño y, principalmente, del tipo de materia prima y suministros utilizados.
Dentro de las maderas más usadas están el ciprés Bariloche, el cedro deodara, algarrobo, paraíso, eucalipto, cedro azul, timbo, platano, fresno, jacarandá, etc.
La obtención de la materia prima está relacionada con las extracciones programadas de la forestación de las ciudades. Por diferentes medios, nos valemos de los árboles extraídos por diversas causas. Generalmente, se trata de ejemplares que representan algún tipo de riesgo o problema para los individuos, y por esa causa son extraídos.
La mayoría de quienes fabricamos estos muebles tienen como premisa la conservación y la reutilización de los elementos, por lo que no utilizamos árboles de deforestación ni de forestación controlada.
En exteriores e interiores
Existe un mito según el que los muebles rústicos se limitan a exteriores o quinchos, especialmente por la gran escala de alguno de ellos. Pero no es así: cualquier ambiente puede ser amoblado con muebles rústicos. Todo depende de la línea estética de como sean trabajados.
Aun así, hay una tendencia a considerarlos como aptos únicamente para incorporarlos en los espacios exteriores, pues la mayoría de las personas se impacta con los muebles de gran porte y de varias pulgadas y quienes los fabricamos, conscientes de eso, tendemos a acotar la producción a este tipo de modelos. Pero, más allá de eso, lo concreto es que los muebles rústicos también responden perfectamente a interiores. Actualmente, existen departamentos totalmente amueblados con estos productos: vanitorys, mesadas de cocina, alacenas y juego de dormitorios son algunos de los productos que se pueden conseguir en el mercado.
La característica principal de los muebles rústicos es la originalidad de la pieza final, como así también la calidad de los materiales con los que están construidos y la dedicación que se le brinda a cada una de las piezas en su proceso.
En nuestra empresa, al encargarnos de todo el proceso inmediatamente después de la extracción del árbol, logramos piezas de gran tamaño y con particularidades únicas, que sumadas al trabajo manual logran un diseño distintivo y particular en el mercado.